24 junio, 2016 | Florencia Villarreal Valerio | BCS Abogados

Los Mecanismos Alternos de Solución de Controversias como verdaderos instrumentos de cambio

México está evaluado como uno de los cincos países con el índice de impunidad más alto a nivel mundial de acuerdo con el Índice Global de Impunidad1, y a pesar de sus esfuerzos por implementar nuevos sistemas de impartición de justicia y buscar el respecto al derecho de la presunción de inocencia y la seguridad jurídica, la desconfianza y la falta de credibilidad que existe en el sistema no disminuye y, lejos de hacerlo, se percibe todavía un estado de insatisfacción, causando innumerables cuestionamientos por parte de la sociedad. Sin embargo, los responsables de no son solo los encargados de impartir justicia o defenderla, también es responsabilidad de la sociedad misma.

¿Por qué la sociedad es responsable?

Es cierto que México ha tenido avances en materia de impartición de justicia, sobre todo en el ámbito penal. Con la reforma constitucional del 18 de junio del 20082 se estableció constitucionalmente un nuevo sistema de justicia que permitió dejar atrás los procedimientos con fuentes inquisitivas para dar apertura a la oralidad y a la presunción de inocencia que tanto necesita la población mexicana. Adicionalmente, se elevó con carácter constitucional3 a los Mecanismos Alternos de Solución de Controversias, entre los cuales destacan la negociación, mediación, conciliación y arbitraje (en adelante “MASC”).

A pesar del esfuerzo del gobierno mexicano a través de reformas legales, inversión de recursos para adecuar la estructura judicial al nuevo sistema a efecto de capacitar a los encargados de impartir justicia y mediante la implementación de campañas institucionales de difusión masiva respecto al nuevo sistema de impartición de justicia, el esfuerzo ha resultado ser ineficiente, tanto que la sociedad sigue sumida en un estado de desconfianza y por lo tanto se sigue manteniendo en la zona de confort de la mera insatisfacción. La sociedad sigue con la falsa idea de que obtener justicia significa dos cosas: privación de la libertad o el “desinterés de la causa”.

En México no hace falta invertir más recursos en aumentar la fuerza pública o aumentar los recursos humanos de las instituciones de impartición de justicia, es necesario apostar en los procesos que garanticen la efectividad de sus acciones de solución de conflicto.

Pero si la Constitución ya prevé mecanismos de solución alternativos, surge una pregunta muy importante: ¿La utilización de los MASC cambiaría la percepción de la sociedad sobre la impartición de justicia? La respuesta radica en la misma estructura de los MASC. La particularidad esencial de estos mecanismos alternos a los procesos judiciales ya conocidos es que, a diferencia de un juicio, estos se caracterizan por ser rápidos, expeditos, económicos y sobre todo, voluntarios y más humanos. El objetivo principal de los MASC es el prevenir un conflicto, o bien, que la partes por sí mismas consigan un acuerdo de solución mediante su voluntad de cooperación sin la necesidad de verse envueltos en procesos judiciales. El elemento que reafirma su diferencia a un proceso judicial es que las partes, en la medida de lo posible, ganarían seguridad jurídica gracias al resultado derivado de un acuerdo voluntario.

Hay que tener claro que, a diferencia de los procesos judiciales donde radica la unilateralidad de la voluntad al ser promovido por una persona en contra de otra, en los MASC el fundamento esencial de existencia recae en la Autonomía de la Voluntad de las Partes4, principio reconocido internacionalmente, por lo que aquellos acuerdos que las partes involucradas obtienen al verse involucrados en este tipo de mecanismos resultan ser enteramente potestativos, válidos y eficientes, permitiéndoles a las partes resolver sus controversias en condiciones de equidad y armonía social, donde la seguridad jurídica prevalece y el acceso a la justicia se vuelve un elemento real como resultado de una comunicación efectiva.

Una vez comprendiendo el objetivo y los resultados de los MASC que se pueden llegar a obtener si las partes deciden implementarlos, se convierten en mecanismos atractivos y confiables, sin embargo, hay un cuestionamiento inquietante y es que, independientemente del carácter constitucional que ya ostentan, que la mayoría de los estados tiene centros MASC e incluso cuerpos normativos que los regulan de principio a fin, verdaderamente, ¿qué tanto se utilizan? ¿En verdad los mexicanos han recurrido a ellos para solucionar conflictos?

De acuerdo con el Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal 2014 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística a nivel nacional se promovieron 137,012 solicitudes de procedimiento ante los centros de justicia alternativa y/o mecanismos alternativos de solución de controversias de las entidades federativas, de los cuales 129,390 fueron procedentes. De los asuntos procedentes se concluyeron 101,832 de los cuales 49,196 terminaron en convenio o acuerdo. El estado de Guanajuato fue la entidad federativa que reportó más solicitudes de procedimientos con un total de 25,951 de los cuales concluyó 10,828. Tlaxcala fue el estado que únicamente reportó 1 solicitud promovida, de la cual no se registró su conclusión. El estado de Nuevo León fue uno de los quince estados que registraron una estabilidad en la impartición de los MASC con 2,761 de los cuales se obtuvieron 735 convenios.

En México se identificaron 86 centros activos de justicia alternativa del país, los cuales 14 de ellos se encuentran ubicados en el Estado de México, 9 con Guanajuato y 8 en Tamaulipas. Nuevo León cuenta con 7 centros de justicia alternativa. Cabe destacar que los poderes judiciales de Chihuahua, Morelos, San Luis Potosí reportaron no contar con ningún esquema de solución de conflictos bajo el esquema de justicia alternativa5. Podemos decir que efectivamente a nivel nacional existieron 137 mil personas que decidieron resolver sus conflictos a través de un método amigable y pacífico, sin embargo con esta cifra no se le hace batalla a los 1,641,7646 asuntos judiciales que se promovieron para resolver conflictos en materia civil, mercantil, familiar y otras, mientras que en el ámbito penal se promovieron al menos aproximadamente 215,638 causas penales7.

Los números no mienten y aunque se ha incrementado la aceptación y utilización de los MASC para la solución de conflictos, aún se percibe un estado de ignorancia respecto a la eficacia de los mismos, pareciera ser que la sociedad sigue recurriendo al “más vale malo conocido que nuevo por conocer”.

SÍ, efectivamente se ha hecho un gran trabajo en la difusión directa y creativa de los métodos alternos, sin embargo el trabajo no se ha terminado y queda mucho por hacer. Las mismas exigencias de la sociedad han causado que el gobierno mexicano cambiara su sistema de impartición de justicia drásticamente, por lo que el primer paso ya se ha dado; asimismo, dicho cambio se ha ido implementando paulatinamente hasta alcanzar mejorías considerables en la normatividad aplicable, los procesos jurisdiccionales y el acceso a la justicia, luego entonces, ¿se ha dado ya el segundo paso? Se podría decir que sí, pero lo que falta es continuar con el siguiente, y es que no es suficiente con crear y desarrollar los sistemas y promocionarlos por un tiempo determinado, para poder afirmar que “rescatamos” nuestra facultad humana de dialogar pacíficamente y resolver las controversias sin llegar a un conflicto y batallas campales en los tribunales o en cualquier otro medio, no solo es necesario llevar un trabajo constante de promoción, sino también de educación.

Fomentar la cultura de la paz y la solución de conflictos a través de la comunicación resulta ser uno de los factores más importantes para lograr establecer a los MASC como herramientas de solución que la sociedad reconozca y sobre todo utilice sin temor o desconfianza. El trabajo no solo es para las instituciones de impartición de justicia, sino también para la comunidad universitaria y profesionista, por mencionar algunos. La educación e información respecto la existencia y eficacia de los MASC, de una cultura de diálogo como elemento esencial para la solución de problemas radica desde la formación en sus primeras etapas hasta los niveles más altos de formación académica, práctica profesional privada y ejercicio público.

Hay que tener muy claro que los beneficios que nos brindan los MASC son reales y tangibles, es importante tener presente que a través de su implementación se nos permite alcanzar un cambio considerable en la cultura social a través del dialogo y la buena fe para procurarnos soluciones ágiles, menos tortuosas y, so abre todo, voluntarias.

Indispensable continuar con el trabajo de información y divulgación y práctica de los MASC, es momento de continuar cultivando la confianza de la sociedad y erradicar el sentimiento de insatisfacción que ronda desde generaciones de antaño para así evitar se herede a las nuevas generaciones en desarrollo.

1 “Resumen Ejecutivo del Índice de Impunidad Global 2015” publicado por el Centro de Estudios sobre la Impunidad y Justicia de la Universidad de las Américas Puebla. Sta. Catarina Mártir. Obtenido de: http://www.udlap.mx/cesij/resumenejecutivo.aspx

2 Reforma a través de la cual se reformaron y adicionaron diversas disposiciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de impartición de justicia.

3 Artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “…Las leyes preverán mecanismos alternativos de solución de controversias…”

4 Cardoza Moyrón, R. (2009). Epítome de los Métodos Alternos para la Solución de Conflictos (MASC). En U. A. León, F. d. Criminología, T. S. León, P. G. León, & C. d. León, Mediaci+on y Arbitraje. Leyes comentadas y concordadas del Estado de Nuevo León (págs. 83-84). Monterrey, Nuevo León: Editorial Porrúa México.

5 Información obtenida del Censo Nacional de Impartición de Justicia Estatal en materia de Justicia Restaurativa 2014 elaborado y publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Obtenido
http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/productos//prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/nueva_estruc/702825068592.pdf

6 Ibíd. Impartición de Justicia en todas las materias (excepto penal).

7 Ibíd. Impartición de Justicia en materia penal.